EXAMEN FINAL

A raíz de consultas efectuadas en clase, se aclara que EL EXAMEN será un FINAL (es decir que abarca tanto a los contenidos de la segunda parte del curso como a los de la primera: garantías penales y procesales)

miércoles, 26 de abril de 2017

Un Juicio de Jamones

Hay una frase famosa, que muchos usan para oponerse a los jurados, de un tal Sol Wachtler, ex-juez norteamericano, quien dijo (parafraseando del inglés) “un buen fiscal puede convencer al jurado de condenar a un sándwich de jamón”.

Esta idea reflota cada vez que se habla del tema de los juicios por jurados y es utilizada por sus detractores para justificar su no implementación. “No, que la gente común no sabe”. “No son razonables”. “Son fácilmente manipulables”, “fáciles de convencer”, “predispuestos a condenar”, etc.  Es una frase que parecería, en su simpleza, englobar gran parte de los temores hacia los jurados e incluso justificarlos. A todos nos resultaría repugnante que se condene a un jamón, de la misma manera que se nos hace repugnante la idea de condenar a una persona “porque si”.

Pero el problema, en verdad, es que los anti-jurados no comprenden los jurados. El problema no son los jurados o los jamones o la “falta de fundamentación” de la sentencia o demás criticas. El problema son los operadores de justicia, los que están en contra, que no entienden al jurado.

En este sentido, plantearía una forma distinta de comprender esta frase. No es sobre si el jurado es lo suficientemente “iluminado” o no como para no condenar a un jamón, es sobre entender cómo funciona el juicio por jurados. Si el fiscal logra que el jurado condene a un jamón por homicidio no significa que el jurado es tan ignorante y/o susceptible como para condenar a cualquier cosa, sino que el fiscal entendió las reglas de juego. Comprendió la importancia de la selección del jurado como para asegurarse que en el jurado haya 12 tipos a los que pueda llegar con su relato. Comprendió como dirigirse al jurado como para convencerlos de condenar a un jamón. Comprendió que el juicio por jurados implica mucho más que la simple colocación de 12 personas al lado del juez.

Implica tener que replantearse todo el sistema, toda la forma en la que se lleva una audiencia. Saber como argumentar, como debatir, como transmitir una idea e interpelar al jurado. Como hablar, que lenguaje, a quien mirar, a quien dirigirse, como pararse. Y, capaz lo más importante, como litigar. Y litigar de enserio. Es aquí de donde surgen los problemas del jurado que tanto temor o desconfianza generan en sus opositores. Porque el juicio y su resultado va a ser tan bueno como el litigio de las partes, la capacidad de cada una de interpelar al jurado. Un juicio por jurados con una actuación de las partes mediocres va a tener un resultado mediocre. Un jurado condena a un jamón porque la contraparte, al no estar a la altura, al estar en una desigualdad de condiciones respecto de la acusación producto de su propia deficiencia, “lo dejó”.

El jurado no es idiota, no es bobo. El jurado sabe la diferencia entre un jamón y un homicidio. Lo sabe de la misma manera que el juez. No necesita que le traigan una pericia de 100 fojas sobre lo que es un jamón o que le expliquen que según algún jurista alemán famoso un jamón es tal cosa pero si analizamos etimológicamente la palabra jamón es tal otra. No requiere saber la teoría del jamón o tener una especialización en derecho del jamón para saber que un jamón es un jamón y un homicidio un homicidio.

El problema no está en el jurado sino en el operador de justicia que cree que la discusión sobre el juicio por jurados pasa por acá. Por un temor a que el jurado condene a un jamón (y por eso mejor no implementarlos) en vez de plantearnos seriamente que tan mala debe ser la actuación profesional de la defensa como para que no pueda durante todo el transcurso del juicio convencer a un solo jurado de que pare y piense “momento, estamos hablando de homicidios, no jamones” y poner en dudas el argumento de la acusación.

En todo caso, deberíamos plantearnos de que el “peligro” de condenas irracionables no está en el jurado sino en el mal desempeño de los actores judiciales. Y que ese mismo peligro existe de igual manera en la justicia profesional. 

Es más, hasta podríamos sostener que el jurado es más susceptible a poner en duda sus pre-concepciones sobre los jamones antes que aquél que se cree autoridad máxima en la materia de jamones. Aquél que se arroga la capacidad exclusiva de decir qué es jamón y que es homicidio.


Bue va con un poco de alegorías/color la nota pero la meta es plantear una idea en torno a lo que surgió de la clase del lunes 24/04 y de una discusión posterior. Creo que la discusión cambia cuando uno tiene la posibilidad de presenciar un juicio por jurados, ver como se suscita en la práctica y en base a eso, uno se toma el trabajo de analizar el tema desde dos ópticas: ¿alcanza sólo con la presencia del jurado para solucionar los problemas que vemos a diario en nuestro "juicio ordinario"? y si no es así, si los problemas siguen estando, entonces ¿es problema del jurado o de los operadores de justicia?

Espero que a alguien le guste el planteo y en verdad, si tienen la posibilidad vayan a ver un juicio por jurados en la provincia de Buenos Aires. Es una experiencia que ya de por si es interesantísima pero que se vuelve mucho más rica cuando se le pone este enfoque. Cuando nos damos cuenta que el sólo cambio del sistema no alcanza, que es un cambio que debe abarcar a las instituciones del Poder Judicial y a las personas que se relacionan con él, e incluso a la sociedad en general, para que el juicio por jurados funcione verdaderamente. Sino, solo estamos agregando 12 pobres diablos más que van a sufrir vernos a los profesionales tener una discusión dogmática que nadie entiende al final para terminar condenando jamones. O peor, gente de manera injusta.

- Victoria Bonetto

1 comentario:

  1. Excelente!
    El jxj exige mucho más a los operadores, les exige ser buenos profesionales.
    Alfredo Pérez Galimberti resalta el poder que el jurado tiene para transformar (y mejorar) el proceso penal en general.
    Comparto la visión de Alfredo y la asocio a tu comentario, Victoria:el jurado nos exige mayor responsabilidad, preparación, seriedad y profesionalismo; esperemos que los abogados lo entiendan y así podremos tener procesos de mayor calidad.
    La gran preocupación no debe ser cómo decide el jurado, sino qué le damos los abogados para que puedan hacerlo.
    Los malos abogados quedan muy expuestos cuando se paran frente a un jurado (lo que nos debe llevar a la siguiente preocupación: qué pasa en los juicios sin jurados si allí no sucede lo mismo?).
    Felicitaciones!
    CP

    ResponderEliminar